miércoles, 12 de octubre de 2011

no love.

Por octava vez en aquel año se había propuesto no volver a caer en los juegos del amor.
Aquella noche, en la que todo se alargó él acabó entre sus sábanas.
Después de un par de excesos, de una cena con demasiado alcohol, de una noche de luces rosas, y de un quinto sin ascensor estaba allí tumbada, y para variar se puso a pensar.
Pensó en sus amigas y en las veces que habían maldecido juntas al amor, en todas las noches que  delante de un gran tarro de helado de chocolate se había prometido que ningún hombre entraría en aquella cama que con los años se había quedado algo pequeña. Pensó en todos los hombres que desde que tenía uso de razón habían pasado por aquel quinto, y en las luces de todos los colores que esa habitación había visto proyectar.
Y mientras él le acariciaba el pelo ella sabía que él sabía que ella estaba pensando, decidió contarselo.
-Te enamorarás de mi, lo presiento...
Susurró esas palabras sin sospechar en ningún momento que aquel conjunto de vocablos enlazados y proyectados fonéticamente en un tono no demasiado elevado desmontaría una de las bases más fuertemente asentada e idealiza desde su infancia.
Él sonrio de una forma casi irónica:
+Dudo que me enamore de ti...eres perfecta, pero dudo que me enamore de ti.
Y fue entonces cuando después de haber compartido unas cuantas rondas de vodka limón, un mismo taxi, 74 escaleras de subida, un giro de llaves, una lluvia de tejido y una noche en la que volvieron a ser adolescentes con ganas de pasión descontrolada, él compartió algo mucho más importante.
Y compartió con ella su más guardado secreto, el amor no exitía. Sentir que una persona es más importante que el resto, necesitar su compañía y su tacto. Dibujar corazones con nombres dentro, mirar la pantalla del movil cada dos minutos. Echar de menos cuando no está a tu lado, pensar constantemente en las letras que forman su nombre, temer que te abandone por otro o que deje de pensar en ti, eso tenía según él otro sentimiento atribuido antes de amor. Amor cubría de una forma bonita y maquillada lo que realmente debería definirse como obsesión. Sí, esa es la palabra que el dijo de una forma contundente y rotunda, el amor no existe, se llama obsesión...
Y fue entonces cuando ella lo miró de forma desafiante y con un comentario algo vacio de contenido lo dejó como un completo ingenuo, pero sabía muy a su pesar que en esa cama ella era la única ingenua.

No hay comentarios:

Publicar un comentario